El hombre que se atrevió
Publicado el December 4, 2006 - Archivado en Opinión, Elecciones, Manuel Rosales, Oposición, Venezuela |

No sólo los números del CNE sino los del propio comando de Manuel Rosales (que dispuso de la realización de dos exit polls, y un conteo rápido, además de la verificación de todas las actas automatizadas y las de las auditorÃas de las urnas, recibidas a través de una red de 33 mil testigos) dieron un resultado que Manuel Rosales, con enorme hidalguÃa, reconoció sin esguinces.
Ese gesto es muy significativo y abre una nueva perspectiva para la oposición porque termina de sentar las bases para la construcción de un movimiento polÃtico, plural, diverso, pero marcado por una estrategia democrática, que mantendrá la lucha contra el gobierno de Hugo Chávez, con todo el vigor necesario pero firmemente colocado sobre el único terreno donde se podrá construir una victoria, el de la confrontación democrática, sin los famosos y patéticos planes B.
No es poco y quien crea lo contrario se equivoca. Manuel Rosales asumió, con extraordinario coraje, la conducción del movimiento y sus consecuencias. Como él decÃa, no tenÃa amo ni se debÃa a los poderes fácticos que otrora jugaron rol tan negativo. También asumió con valor y realismo las consecuencias de sus actos. Sale transformado en un lÃder nacional, pero lo más importante, en un lÃder nacional con una polÃtica.
Es cierto que no hay sustituto para la victoria, como decÃa Churchill, pero tampoco hay sustituto para una derrota que se asume desde la perspectiva del combate y de la perseverancia. Perdimos la confrontación electoral pero ganamos una crucial batalla polÃtica. De esto surge un movimiento que no va a despilfarrar los millones de votos obtenidos por Rosales, ni los va a dejar sin brújula.
Vienen nuevos episodios de lucha y ahora hay con qué hacerles frente. En muy pocos meses Manuel Rosales hizo el milagro de darle un rostro y un programa a la oposición. Un polÃtico del Zulia, poco conocido, movilizó al paÃs, lo dinamizó de nuevo, articuló su esfuerzo y le dio una perspectiva. En condiciones de desventaja nunca antes vistas, frente a un gobierno que no vaciló en utilizar del modo más inescrupuloso todos los resortes del poder, que hizo del insulto y la descalificación personal sus armas favoritas, que regó la especie del retiro de la candidatura y de que encerraba un plan golpista, pulverizó todas esas consejas y dio una lección de sentido polÃtico, de realismo, de coraje, perfectamente consciente de que el paÃs no se acabó ayer.
Ahora es cuando hay vida. No es la hora del lamento sino la de levantarse de nuevo para volver a fajarse. No sabemos cómo va a leer el gobierno ni el resultado ni la conducta de Rosales. Por lo pronto deberÃa reconocer con humildad que sus famosos 10 millones se le quedaron en su propio buche. La arrogancia fue muy mala consejera. Y que en este paÃs hay una mitad, en números redondos, que no está dispuesta a aceptar mansamente el avance de un proyecto autoritario, autocrático y militarista, con fuertes rasgos totalitarios, sin más ni más. Queda mucho paño por cortar y esta es la hora de la tenacidad, de la constancia y de la apreciación realista y cruda de las circunstancias que vivimos. Dios protege a los buenos, pero sólo si son más que los malos. Es hora de comenzar a construir una nueva mayorÃa.
Por Teodoro PetkoffÂ
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